Publicidad:
Terra
La Coctelera

dos tazas de tolerancia

DOLORES VILAVEDRA, FILÓLOGA
Dolores Vilavedra: "Hai que revisar o dereito a voto emigrante"

[19/06/2005 23:30] Dolores Vilavedra lamenta que a sociedade galega sexa "xerontocrática", o que demostra que o proxecto político só é válido "cando se acumulan trienios e cambios". Arredor do voto emigrante coida que habería que revisar o dereito dos emigrantes de segunda e terceira xeración. Vilavedra ve, ante este escenario aberto, a posibilidade dunha coalción que traería "a esperanza" a Galiza e un "profundo desencanto" se vence o PP.

Como valora estes resultados?
Queda claro que Galiza ten un voto xerontocrático no que o poder se adquire a base de acumular trienios e canas. Quintana non ten canas entón non pode ter o poder. Os resultados do BNG non están mal pero está claro que había que pagar a factura de Beiras; agora xa está, felizmente desfixémonos del e pódese iniciar a renovación con cinco candidatos novos para o BNG. Coido tamén, respecto do nacionalismo que houbo moito beirismo que quedou na casa...

Parécelle xusto que a decisión final estea nas mans do voto emigrante?
Quero facer un chamamento á sociedade civil galega para que se vote á rúa se finalmente o voto emigrante decide os resultados destas eleccións. Sei que non é politicamente correcto pero é moi inxusto que vote xente de segunda e terceira xeración e, sen dúbida, é algo que haberá que revisar, hai que ver en que circunstancias teñen dereito ao voto.

Cales son as espectativas para os próximos catro anos?
Se non decide o voto da emigración entón hai que ter moita intelixencia política e a coalición terá que facer unha rolda de prioridades. É hora de que a xente maior confíe na xente nova, se hai un escenario de cambio haberá esperanza, que é o que necesita este país, acabar cos 'pesebreros' que votan ao PP por inercia. É hora de saber quen vota a quen e por que. Se gaña o PP haberá un profundo desencanto e será malo para a vida política, porque xa a xente máis nova esta chega de escepticism

Tengo una dua

¿Cuántos votos completan un escaño?
Creo que es necesario realizar operaciones infinitas, hallar coeficientes y demas. En tonces otra más facil.
¿cuantos votos le falta al pp para el escaño 38?

Galicia despierta

La participación en las elecciones ha aumentado. Los dos controles de participación a las 12 y a las 5, muestran una ¿participación historica?.
Para todos aquellos que creemos en la democracia, para todos los gallegos este dato merece un...

Salir del armario

He decidido salir del armario. Sí, imagino vuestras expresiones sorprendidas. Las he visto también en personas de mi entorno con las que me he sincerado. El proceso es casi siempre el mismo: primero, sorpresa que intentan no se trasluzca en la expresión de su rostro. Luego, curiosidad cortés, la propia de quien quiere demostrar interés pero sin dar lugar en ningún caso a que su interlocutor piense que comparte la tendencia. A continuación, una vez confirmado que han entendido bien mi manifestación, en algunos casos se produce un cierto distanciamiento, una desaprobación que, si bien no se manifiesta con palabras, sí lo hace mediante la expresión corporal.

Y si existe confianza, empieza un intercambio de opiniones que generalmente demuestra que esa persona, pese a conocer sin duda a otras que han hecho la misma opción, no se había encontrado con ninguna que se lo dijese así, frontalmente, y que estuviese deseoso de explicarle sus motivos. "Pues no lo había imaginado de ti", "y ¿te mueves en esos ambientes?", "yo no podría...", "¿lo saben en tu entorno habitual, qué opinan?", "¿desde cuándo has llegado a esa convicción?", "bueno, cada uno es muy libre...", etc. Y tal vez son imaginaciones mías, pero empiezas a tener la sensación de que, a pesar del talante imperante y de la tolerancia casi obligatoria, te observan como a un espécimen extraño, de un modo distinto a como te miraban unos minutos antes.

Intentas proponer temas de conversación directamente relacionados con la cuestión y enseguida percibes si te hallas ante una persona absolutamente cerrada y cargada de prejuicios, o ante alguien que, si bien no se ha planteado esa opción vital, tiene una cierta curiosidad por oír tus argumentos, pese a estar seguro de que en ningún caso harán mella en sus firmes convicciones, que cree arraigadas poco menos que en sus genes.

Se inicia entonces un fascinante juego de seducción en el que dispones de la ventaja del factor sorpresa. Es excitante ir derribando las barreras del otro y ver cómo poco a poco comienza a dudar de la solidez de sus principios, aunque desde luego sin admitirlo. Realmente, te das cuenta de que ellos mismos perciben la escasísima fundamentación de sus prejuicios, tras los que han vivido tan cómodos y seguros durante años, sin plantearse ni remotamente otra opción.

Se acerca el final de la velada y tú sabes positivamente que esa noche no pasará la cosa de ahí. Que no vas a conseguir nada, ni de hecho lo pretendes. Pero sabes que has sembrado y que habrá otros encuentros y otras ocasiones. Llega por fin el momento de la despedida y sonríes para tus adentros esperando la frase estereotipada: "Bueno, oye, que no pasa nada. Me parece muy bien que seas de derechas, de verdad. No vamos a dejar de ser amigos por eso, ¿no? Es curioso, pero me imaginaba a los fachas de otra manera... No sé, más intransigentes, intolerantes,...".